La
historia se desarrolla a principios del Siglo XX. La dueña de casa
actuaba despóticamente con sus sirvientes, en especial con una morenita,
una niña que trabajaba de criada. Una vez, en castigo a su
desobediencia, la pomposa señora decide dejar a la jovencita afuera de
la casa, en una crudísima noche de invierno. Los vecinos sintieron ruido
y quejidos entre la hojarasca durante la noche, pero no prestaron mayor
atención al creer que se trataba de algún perro. A la mañana siguiente
encuentran el cuerpo sin vida de la niña, razón por la que su patrona es
encarcelada y luego pierde completamente la cordura. Cuentan que
incluso hoy en día, si uno pasa frente a la casa en las noches de
invierno, pueden sentirse los lamentos y cómo algo o alguien corre entre
las hojas secas.


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