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miércoles, 19 de junio de 2013

Lupa Egipcia de 4.800 Años.

La Lupa Egipcia de 4.800 años

Se trata de un objeto realizado en cristal de roca encontrado en Heluan, Egipto, concretamente en la tumba del faraón Semempses. El objeto se considera actualmente como una lupa y está expuesto en el Museo Británico. Es una lupa de perfección absoluta y se cree que se utilizaba para observar el cielo, pero en lugar de ofrecer respuestas, ofrece muchas preguntas.

La lente tiene una perfección inedita para la época
La lente tiene una perfección inédita para la época
Si el faraón Semempses, llegó a idear instrumentos para ampliar la imagen como en telescopios o microscopios, se trataría de una proeza increíble. Y lo sería no sólo por la perfección que se necesita para conseguir una lente operativa, sino también por lo necesario para pulir el cristal, el oxido de cerio, que no se descubrió hasta 1803 por el alemán Jakos Berzelius.

El Stegosaurio de Angkor

El Stegosaurio de Angkor

En el complejo arqueológico de Angkor Wat (capital templo), próximo a la ciudad de Siem Riep, se puede observar sobre uno de los muros la figura labrada de un animal familiarmente conocida por los aficionados a los dinosaurios, el Stegosaurio. El conjunto de construcciones se inició a principios del siglo XII y no fue hasta bien entrado el siglo XVI que Angkor Wat comenzó a caer en el más completo de los olvidos. No se entiende como los antiguos pobladores de Angkor plasmaron la imagen de un animal extinguido hace millones de años que solo la ciencia del siglo XX ha logrado recuperar.

Imagen del presunto Stegosauro y su ubicación en el pilar
Imagen del presunto Stegosauro y su ubicación en el pilar
Los magníficos templos de la selva de Camboya fueron construidos por la civilización Khmer, siglos VIII al XIV de nuestra era, uno de los más grandes constructores de este imperio fue Jayavarman VII, coronado rey supremo en 1181. Muchas de sus construcciones fueron redescubiertas siglos después y rehabilitadas, otras en cambio como en el caso del templo de Ta Prohm, uno de los más pintorescos, se dejo intacto. En una de las esquinas a la entrada del templo hay una columna cubierta con círculos decorativos, en los que se puede apreciar la forma de Stegosaurio. Cientos de círculos de piedra decorativa rodean el complejo con animales conocidos como monos, venados, búfalos de agua, loros. Lo extraño de todo esto es que los talladores de estos relieves del siglo X reprodujeron Stegosaurios extintos hace más de 65 millones de años con la misma precisión que los monos, búfalos, ciervos y otras especies presentes en la época.

Las Muñecas Tienen su Isla y Su Casa

La Isla de las Muñecas
La isla de las munecas e1351808516987 300x199 Casos reales de objetos poseídos
México supera a muchos casos relacionados con objetos poseídos. En un artículo anterior ya comentamos más profundamente la isla de las muñecas, situado justo al sur de la Ciudad de México, hay una pequeña isla con muñecas antiguas, mutiladas colgando de los árboles. La historia dice que Don Julián Santana se mudó a la isla como un ermitaño y fue perseguido por el espíritu de una niña que se ahogó. Santana sacaba las muñecas que encontraba en el canal y las colgaba como un santuario para que el espíritu de la niña que parecía estar obsesionada. El sobrino de Don Julián lo encontró muerto en la isla en el mismo sitio donde la niña había muerto ahogada. La isla es ahora una atracción turística, y los visitantes dicen escuchar las muñecas susurrando, además de afirmar que los ojos de las muñecas se abren y se cierran misteriosamente.

La casa de las muñecas

En 2010, la escritora y profesora de psicología/sociología Lisa Marcelino escribió un artículo en The Examiner, donde decía que ella estaba conduciendo a través de Englishtown, Nueva Jersey, cuando vio una vieja casa de muñecas de dos pisos en una venta de objetos de segunda mano en el jardín de una casa. Compró la casa de muñecas y se la llevó a su casa en Nueva York, donde ella la limpió y la pintó con la intención de restaurarla. Al día siguiente, ella y su marido se fueron a una tienda de arte para comprar los materiales necesarios, ella enfermó repentinamnente y gravemente teniendo que regresar a casa. Al día siguiente, invitaron a unos amigos a su casa, y sin ninguna razón aparente, los invitados comenzaron a discutir, no siendo una conducta normal en ellos. Las desgracias continuaron los días posteriores, un cuadro colgado encima de la casa de muñecas continuamente se caía, su conejo enano murió misteriosamente y el perro de la familia ladraba a la casa de muñecas sin ninguna razón. La pareja empezó a oír ruidos inexplicables en la noche, extraños sudores nocturnos y su marido parecía estar deprimido constantemente. Decidieron dejar en la acera la casa de muñecas donde alguien inmediatamente lo recogió y su casa volvió a su estado de paz.

El Muñeco de Robert

El Muñeco Robert ( Robert The Doll)

Una de las historias más populares es el del de muñeco Robert the Doll. El muñeco perteneció a un niño llamado Robert “Eugene” Otto de Key West, Florida, en 1906. Fue un regalo de una criada africana que trabajaba para su familia. La criada, que se cree que practicaba magia negra, no estaba contenta con la familia de Eugene y puso una maldición sobre el muñeco que se llamo Robert. No mucho tiempo después de haber recibido el muñeco, los padres de Eugene le oyeron hablar con el muñeco Robert, que incluso hablaba con una voz diferente. El niño culpaba al muñeco Robert de tirar los muebles al suelo, y los vecinos afirmaban que pasaba de una ventana a otra e incluso se le oía reír. Después de la muerte de Eugene en 1974, una nueva familia se mudó a la casa y descubrió que el muñeco Robert se había quedado en el ático. La nueva familia entregó el muñeco Robert a su hija, quien afirmaba que el muñeco realmente cobraba vida y le atacaba por la noche, incluso estaba convencida de que el muñeco intentaba matarla. En este caso, el muñeco no parecía estar conectado sólo a Eugene, pero si que tenia un poder sobrenatural.
El muneco robert e1351808327520 300x139 Casos reales de objetos poseídos

lunes, 17 de junio de 2013

Hello Kitty

Hello Kitty ¿nacida de un pacto con el diablo?


La leyenda urbana cuenta que en los años 70 había una niña de 14 años que estaba en fase terminal de cáncer de boca. Los médicos ya habían arrancado todas las esperanzas de la familia en relación a la cura de la niña, así que la madre de la niña, Ikaka Shimizu , desesperada, acudió a todas iglesias y cultos, pero al no obtener resultado se inició en el ocultismo y satanismo, para al final, hacer un pacto con el diablo.
Presentó la niña al diablo para que curase a su hija, le hizo una promesa de fabricar una marca que fuese famosa en todo el mundo, el diablo cumplió su parte y la madre también. Creó a Hello Kitty.
La palabra hello en ingles significa hola, y la palabra kitty de origen chino significa demonio, entonces Hello kitty significaría. “Hola Demonio”.
Otra curiosidad es que hello kitty no tiene boca debido al caso de cáncer en la boca de la hija de su diseñadora

miércoles, 5 de junio de 2013

El Mapa de Piri Reis

El polémico mapa de Piri Reis
El polémico mapa de Piri Reis


Colón y su tripulación bien pudieron haber navegado sabiendo perfectamente hacia qué lugar se dirigían utilizando los mapas del otomano, ya que hay ciertos hechos que vinculan a Cristobal Colón con Piri Reis. Por contener aparentes representaciones de tierras entonces desconocidas y a raíz de los propios escritos de Reis indicando que sus fuentes habían sido “los antiguos reyes del mar”, ha suscitado gran interés como enigma y se le suele considerar un oopart. El original se conserva en el Museo Topkapi Sarayi de Estambul pero no suele estar expuesto al público.

lunes, 3 de junio de 2013

Manifestaciones Demoniacas detras de las peliculas de Terror de Hollywood. Video: YouTube

El género de terror, sobre todo satanismo y espiritismo, estuvo de máxima actualidad en el cine allá por los años 70 y 80. "Poltergeist" es una de los grandes exponentes del género. Estrenada en 1982 pronto se convirtió en un éxito de taquilla y en una de las películas de terror más exitosas de todos los tiempos. Posteriormente se rodaron la segunda y la tercera parte, que siguieron con una sucesión de muertes repentinas y en extrañas circunstancias iniciada con la primera entrega.
La cadena de muertes acaecida en "Poltergeist" se inicia con la de Dominique Dune (Dana Freeling), una de las hermanas de la pequeña protagonista "abducida" por el televisor. Poco tiempo después del estreno de la película, Dominique fue estrangulada brutalmente por su novio a la puerta de la casa que ambos habían compartido, malogrando una prometedora carrera en Hollywood.
Años más tarde de este suceso se comenzó a grabar la segunda parte de la saga, "Poltergeist II". Al terminar el rodaje dos de los actores sufrieron sendas muertes repentinas. Julian Beck, que interpretaba al maléfico sacerdote Henrry Kane, fue ingresado a las pocas semanas de terminar el rodaje y murió de un cáncer de estómago fulminante. También el actor de origen indio Will Sampson, que interpretaba a un chamán (antítesis del nombrado reverendo) enviado para ayudar a la familia, sufrió complicaciones post-operatorias tras un trasplante de corazón y falleció en el hospital.
La última parte protagonizó la muerte más extraña. Heather O'Rourke, la pequeña niña de ojos azules y cabellos dorados que "hablaba" con los espíritus, murió con tan sólo 12 años de edad sin ver estrenada la película. Heather ingresó en el hospital con una afección que no supieron diagnosticar a tiempo y murió de una estenosis intestinal.

Uno de los filmes que incursionó en el tema satánico y que aún hoy es considerado un clásico del género es "El exorcista" dirigido por William Friedkin. Lo que sus realizadores no sabían es que se estaban metiendo con fuerzas que van más allá de su comprensión y atrajeron la desgracia sobre ellos.
Una parte de la película cuenta como en una excavación arqueológica en un desierto indeterminado de oriente, se desentierra una imagen del demonio Pazuzu, el que al ser llevado a occidente desencadena la tragedia. La escena se rodó en unos parajes desérticos de Oriente Medio y justo allí murieron inexplicablemente cuatro trabajadores contratados para la filmación, además de que ocurrieran contratiempos y extrañas situaciones que obligaron a reducir el tiempo de filmación en el lugar y regresar antes de lo previsto.
Un camarógrafo terminaba de envolver una parte de la cinta que acababa de filmar cuando murió súbitamente de un ataque cardiaco. Y también el actor que interpreta al hombre al que Regan dice que morirá en la cinta, murió tras un extraño accidente en el set.
El abuelo de la protagonista, la actriz Linda Blair, y el hermano del también actor Max Von Sydow, fallecieron al poco de comenzar a rodar, marcando trágicamente a los actores. Pasadas unas semanas Jason Miller, que interpreta al padre Karras, casi pierde a su hijo en un accidente de moto.
Jack McGowran, quien interpretaba a Burke Dennings, falleció días después de filmar la muerte de su personaje en la película.
Un guardia nocturno del set, y un miembro del staff que refrigeraban el cuarto usado en las escenas del exorcismo, además del bebé recién nacido de un camarógrafo, son parte también de las muertes inexplicables ligadas a la cinta.
Hubo por otro lado una serie de extraños incidentes, como metros de película filmada que desaparecieron, una figura del demonio que de camino a Irak se perdió y reapareció misteriosamente en Hong Kong, entre otras cosas que contribuyeron a la fama de esta cinta.
Existieron conductas raras y de pánico por parte del elenco y el equipo de filmación, durante el rodaje. Las entrevistas y detrás de cámaras de los que participaron en la cinta muestran que la realización de El Exorcista fue una experiencia bastante macabra.
Otro suceso inexplicable es que un set se incendió una noche en la que nadie estaba ahí y el misterio aún continúa, pues no se encontró ninguna causa del incendio.
Pero el halo de misterio y las desgracias no fue exclusivo de la primer parte sino que persistió en las secuelas: El exorcista II y El exorcista III.
Durante la filmación de El Exorcista II, el director recibió amenazas de distintos grupos de adoradores de Satán y la protagonista Linda Blair sufrió un intento de asesinato que se trató de ocultar a la prensa.

domingo, 2 de junio de 2013

Objetos Malditos

Un objeto maldito es algo que puede comprenderse de las siguientes formas: o bien como un objeto que simplemente atrae mala energía; o ya, en sentido estricto, como un objeto que atrae mala energía y está ligado a una maldición concreta. Un aspecto muy importante es si el objeto ha sido o no infestado, pudiendo esa infestación ser ejercida por un ente astral sin conciencia (una larva astral, por ejemplo), o por un espectro consciente, o inclusive por un demonio… En todo caso, la intensidad de la mala energía atraída por el objeto, puede ir desde manifestarse en la simple “mala suerte”, hasta manifestarse en la muerte de quien posee el objeto, ocurriendo esto último prácticamente siempre en objetos que han recibido una maldición concreta.
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Existen diversos criterios para clasificar a los objetos malditos. Uno de ellos es el carácter individual o el carácter genérico del objeto: de ese modo, el auto de James Dean pertenecería a la primera clase, mientras que las estatuillas de Satanás y los muñecos de vudú a la segunda clase. Otro criterio de clasificación, muy usado por los versados en el tema, es el de objetos que sufrieron una maldición por ser usados en magia negra, y el de aquellos que no participaron en forma alguna de magia pero están vinculados a un espíritu.
En el primer caso, el practicante de magia negra establece deliberadamente una maldición sobre el objeto. Aquí siempre la maldición busca perjudicar a una persona o a un grupo de personas. Generalmente ocurre lo primero, y en tal caso el practicante de magia negra suele buscar un objeto que, a partir de un vínculo con el blanco de la maldición, sea propicio para detentar la maldición. El ejemplo paradigmático es el muñeco de vudú, pues el hechicero busca siempre cabellos, restos de uñas, sangre, pelo o algún otro elemento que sirva como puente energético, tal y como puede ser un anillo (suponiendo que lo consiga) o algún otro objeto que la víctima pensada use con frecuencia. Teóricamente, el o los elementos usados como puente energético entre la representación (muñeco) y lo representado (persona), estarán ligados astralmente con la persona, por lo cual, en conjunción con el proceso a seguir (pasos del ritual, visualizaciones), permitirán que lo enviado al muñeco termine llegándole, en mayor o menor medida, a la persona destinataria de la maldición… Ahora bien: ¿de qué forma esto hará que el muñeco de vudú sea un objeto maldito en general y no solo para la persona destinataria de la maldición? La explicación está en que prácticamente siempre hay espíritus o demonios que ayudan al hechicero en el proceso, y que para tal propósito colocan sus energías en el muñeco, de modo que éste sigue representando un imán de calamidades para quienquiera que lo tenga cerca.
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En el segundo caso, el de los objetos que no han participado en magia negra pero están ligados a una entidad espiritual negativa (un mal espíritu o un demonio), vemos que por lo general ese vínculo (entre el objeto y la entidad) se ha producido porque, antes de que existiese, el objeto ya tenía malas energías (energías de los bajos planos astrales), las cuales resultaban atractivas para la entidad. Esto suele darse cuando el objeto ha permanecido mucho tiempo en lugares repletos de vibraciones espirituales oscuras, tales como sitios de culto satánico, lugares donde se hacía magia negra, casas encantadas, etc. Pero también, aunque el objeto no haya permanecido en ese tipo de lugares, puede terminar siendo infestado por haber estado muy vinculado a alguien que fue poseído o perseguido por demonios o por espíritus malvados. Sin embargo, las anteriores no son las únicas posibilidades. Podríamos, por ejemplo, imaginar el caso de un asesino serial que mataba siempre con el mismo cuchillo, dejándolo tan impregnado con su energía que éste se vinculó con el asesino al punto de que luego de su muerte, el cuchillo se transformó en un potencial imán de su presencia, y de crímenes semejantes en quien deviniese en su nuevo dueño.  En cuanto a casos reales, se sabe de familias que viajaron y trajeron figurillas que se usaban en cultos paganos donde se invocaban espíritus: así, al dejar las figurillas en sus hogares, éstas terminaron por desatar actividad paranormal vinculada a los espíritus con cuyas invocaciones estuvieron asociadas. Y es que, y es preciso aclararlo, no es necesario que la entidad representada por la figurilla sea real: basta con que se emplee la figurilla en actividades de invocación, pues esto funciona como un imán para espíritus malos o poco evolucionados.
Cosa aparte es cómo deshacerse de un objeto maldito, ya que: si se lo bota o se lo deja en otro lugar, muy probablemente el objeto regresará misteriosamente, o si tenía un espíritu vinculado, es bastante posible que el espíritu no se vaya; si se lo quema, o bien no se quema bien y sigue influyendo, o bien su efecto no cesa del todo, al menos por cierto tiempo. Por eso, el demonólogo Lou Gentile recomienda tomar el objeto, adjuntarle una nota que explique el problema, y depositarlo a las puertas de alguna iglesia, preferiblemente evangélica, pues los evangélicos suelen dar más importancia a estos asuntos que los católicos.

La Mujer de Lem o Diosa de la Muerte



6. En 1878 es hallada en Chipre, una reliquia arqueológica conocida como la mujer de Lem o la Diosa de la Muerte, que data de 1500 a.C. El primer propietario es un coleccionista británico, Lord Elfon, cuya familia directa muere en 4 años. Es vendida a un millonario londinense y en 4 años la mayor parte de su familia directa, incluida mujer e hijo mueren. Luego pasa a la familia de Lord Thompson Noel, quienes en 4 años mueren, y la estatua comienza a coger la fama de maldita y es donada al museo de Edimburgo, donde curiosamente el encargado muere a los pocos meses.

Diemante Job



5. Conocido como el Diamante Job, se hablan de alrededor de 20 muertes por su causa. Los babilónicos, persas, egipcios e incluso los griegos no querían saber nada de diamantes porque decían que provenían del mismo infierno y que su maldad todavía se encontraba guardada dentro de ellos. Debemos mencionar que Lucifer tenía un diamante en su frente, y posiblemente de ahí proviene esta creencia. Este diamante es encontrado en la India, y es puesto inmediatamente en la frente de uno de los ídolos hindúes. Se dice que su primer propietario lo robo al sentirse hechizado por esta piedra, pero al ser atrapado muere torturado. En 1642 aparece en Europa cuando es llevado por un contrabandista francés, quien lo vende y se compra un título nobiliario y un castillo, pero su hijo acaba con su fortuna, y al volver a la India, el contrabandista es devorado por una jauría de perros. Luego el diamante cae en manos del rey Luis XIV de Francia, quien lo manda a tallar pasando de tener 114 quilates a 67 quilates. El rey muere a raíz de una dolorosa agonía y varios miembros de la realeza que lo habían tenido en su poder también mueren. Luis XVI y su esposa María Antonieta, no creían en ninguna de estas historias, pero justo después que en una de esas grandes fiestas es usada por María Antonieta, la pareja es guillotinada. El diamante desaparece hasta 1830, cuando un joyero francés lo adquiere y se hace obseso de ella, hasta que una noche se suicida. Henry Thomas Job, un banquero irlandés, adquiere esta joya, le manda a ser un exorcismo, y luego se la vende a un sultán turco llamado Abdul Jamil, salvándose de esta maldición. El sultán se la regala a su esposa, luego la asesina y muere arruinado. Actualmente se encuentra en museo dentro de una urna en Washington para evitar que se cobre más victimas.

Piedra Maldita



4. Fue en 1525, desesperado por el saqueo el cual su iglesia estaba siendo víctima por las tribus de los clanes escoceses, el arzobispo de Glasgow escribió una maldición en un documento. Pero el problema comienza en el 2001, cuando se hace un monumento copiando el documento en una piedra que es exhibida en una localidad de Escocia. Esta localidad vivía del ganado porcino, y en cuanto el monumento es puesto, se desata una epidemia que termina con los cerdos de la localidad. También se habla de un incendio e inundación que se lleva toda la agricultura del pueblo, así como los jardines y una gran parte del material urbano. El equipo de futbol desde ese entonces no marca ni un gol y desciende de categoría, así como crímenes violentos y acontecimientos que jamás habían ocurrido. Las dos industrias sobrevivientes cierran y dejan en paro a quienes trabajaban en ella. Se propone la destrucción de la piedra, pero los miembros del ayuntamiento no lo permiten, alegando que sería tanto como aceptar en la superstición. En la localidad aparece el mago y personaje televisivo Uri Geller, ofreciendo llevarse la piedra a su finca para hacerle un exorcismo, pero aún no se ha decidido nada.

Carro de Francisco Fernando



3. Hubo otro carro que se dice que en sus asientos se produjo el germen de la Primera Guerra Mundial, y ha quedado desde entonces con el sello de maldito. Fue el 28 de Junio de 1914, cuando muere asesinado el archiduque Francisco Fernando y su esposa en un atentado. Seis de sus siguientes propietarios murieron al volante. El carro fue a parar al museo de Viena, siendo un verdadero imán para las bombas aliadas.

"El Pequeño Bastardo" de James Dean



 2. Otro caso no menos trágico es el del tristemente famoso “Pequeño Bastardo” de James Dean. A raíz de la muerte de su madre, teniendo 11 años de edad se va a vivir con sus tías. Se hace un muchacho tímido y a la vez rebelde. Luego de filmar algunas películas y de hacer propagandas televisivas compra un carro al que llama “Pequeño Bastardo”. Corriendo su carro muere, quedando el vehículo completamente destruido. Josh Barrich compra gran parte de lo que se había podido recuperar del carro, pero cuando está siendo trasladado, se desata y le destruye las piernas a su propietario. Los dos neumáticos que son puestos en otro carro de carreras, estallan cuando el carro está en marcha, dejando al automovilista varios días en coma, pero logra salvarse. Un médico compra el motor para un carro de carreras, sufriendo un terrible accidente donde muere. En aquella misma carrera otro carro llevaba el eje de transmisión del “Pequeño Bastardo”, que se accidenta muriendo el conductor. La carrocería y el chasis quedan tan destrozados que son exhibidos como una muestra de lo que puede ocurrir si se conduce a exceso de velocidad. El chasis y la carrocería se desprenden del soporte cayendo encima de un chico a quien le rompe la cadera. Cuando es trasladado a un camión remolque hasta Nueva Orleans, el camión choca con un carro, cuyo conductor sale despedido de su vehículo, con tan mala suerte que cae debajo de la carrocería del “Pequeño Bastardo”. Esa misma carrocería en otra ocasión hiere a varias personas en un almacén donde estaba siendo exhibido.

Un cuadro de la colección de Los Niños Llorones de Bruno Amadio



1. En los años 70, era muy común decorar las casas con cuadros de niños que lloran. El pintor de estos cuadros era un personaje misterioso llamado Bruno Amadio. Por un lado se dice que era italiano, ya que había firmado en sus cuadros como Giovanni Brangolin. La historia cuenta, que Amadio le vendió su alma al diablo para que sus pinturas tuvieran aceptación social. Bruno Amadio, había pintado a estos niños de un orfanato que a los pocos días de incendió cobrándose las vidas de estos diez pequeños. Muchos testimonios afirman que las casas donde estos cuadros han llegado han sido víctimas de tragedias, especialmente incendios, siendo estos cuadros rescatados intactos. Un forense estadounidense que analizó estos cuadros llegó a la conclusión que estas pinturas habían sido los retratos de los cadáveres de estos niños, lo que nos lleva a concluir que los niños habían muerto antes del incendio.

Gloomy Sunday - La Cancion del Suicidio

La canción Gloomy Sunday fue compuesta por el pianista y compositornacer la leyenda con 17 suicidios en Hungría, más de 100 (el número es discutido) en Estados Unidos y unos cuantos en países como Inglaterra, Italia o Alemania. húngaro Rezső Seress en 1933. Sin embargo, en la versión que llegó a publicarse ese mismo año, la letra original de Seress fue reemplazada por una letra del poeta (también húngaro) László Jávor. Fue esta la versión la que hizo
La canción, romántica, melancólica y vinculada a la muerte, narra la historia de una amante que pierde a su gran amor y se plantea unirse a él en la muerte. La versión de Sam M. Lewis, era realmente intensa y poética, capaz de inspirar pensamientos suicidas en quien estuviese sumido en la depresión o tuviese una propensión innata al suicidio. No obstante la gran cantidad de muertes a las que se asoció es algo que despertó y aún despierta en muchos el asombro y la duda que continúan alimentando la leyenda de ésta canción que fue prohibida en emisoras estadounidenses y húngaras, que inspiró investigaciones parapsicológicas en Francia y que fue incluso prohibida por la BBC de Londrés.
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Suicidios y prohibición en Hungría
Antes de que la canción terminase prohibiéndose en Hungría, unos diecisiete casos de suicidio se habían dado: todos estaban vinculados a la canción.
Entre esos casos estuvo el de la ex novia de László Jávor. Dicen que Jávor  se había inspirado en ella para escribir la canción, pero seguramente nunca pensó que la chica acabaría quitándose la vida dejando una nota en la que se leía el título de su canción: ‹‹Szomorú vasárnap›› (“Triste domingo” en húngaro)…
Otro caso alarmante fue el de dos personas que se dispararon simplemente por escuchar a una banda de gitanos tocar la melodía, o el de cierto hombre que entró a un club nocturno, pidió a la banda que interprete Gloomy Sunday y después, sumido en la melancolía, salió y se reventó la cabeza de un disparo. De entre los demás suicidas, se cuenta que algunos se tiraron al Danubio tras oír la canción, o bien simplemente sus cuerpos fueron encontrados sin vida, junto a las partituras de la canción, junto a notas en las que se hacía referencia a la canción, o junto al gramófono encendido, tocando Gloomy Sunday como música de fondo.
Tras todos esos casos la Policía de Budapest (capital de Hungría) terminó por prohibir la canción.
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La “canción húngara del suicidio” llega a Estados Unidos
Antes de publicarse en EEUU la canción ya había llegado a Rusia en 1935. En el año 1936, así como en Estados Unidos, la canción apareció en Francia, en Japón e Inglaterra.
La primera versión que apareció en USA era la de Sam M. Lewis, quien al traducir y editar la letra de la canción había incorporado una última estrofa para suavizarla. Un último fragmento en el que la desesperante situación inicial que narraba la cantante aparecía como un simple pero atormentador Billie Holiday, que vio la luz en 1941, y a la cual se le atribuye haber popularizado la canción. sueño. Esta versión fue grabada exactamente en marzo de 1936, con la colaboración de Hal Kemp y el vocalista Bob Allen. Tras esa versión siguieron muchas otras como la de Paul Whiteman, la de Artie Shaw y Pauline Byrns, y la más conocida versión de la cantante de jazz
Como es de suponer, antes de que la canción llegara a Estados Unidos ya se sabía de los suicidios en Hungría y, cuando Gloomy Sunday surgió en EEUU, los suicidios empezaron a darse y rápidamente la canción fue conocida como “la canción húngara del suicidio”. En este marco, muchos creen que el éxito de la versión de Billie Holliday estuvo ligado al oscuro poder que se le atribuía a la canción, ya que, según cuentan, la versión de Billie Holliday tenía algo hipnotizante que, en el caso de los amantes afligidos que la oían, surtía un efecto tan intenso que incitaba a buscar en la muerte el alivio a las penas de esta vida.
Finalmente, tal y como puede constatarse en una nota del New York Times, la canción fue prohibida en algunas emisoras de radio y clubes nocturnos.
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Aniquilado por su propia creación
Muchos piensan que Gloomy Sunday trajo sufrimiento a Rezső Seress porque, si bien fue la obra que lo lanzó a la fama y lo inmortalizó, nunca la pudo superar. Ya que después de ese éxito no pudo crear nada que tan siquiera estuviese cerca de igualar a Gloomy Sunday. Se cree que esto pudo influir en el suicidio de Rezső Seress a sus 69 años. Algunos aseguraban que su muerte era sólo un rumor, pero una noticia del New York Times publicada el 13 de enero de 1968 confirmando su muerte eliminó toda duda, además de expresar que Rezső Seress se sentía desdichado en gran parte porque no había creado otro éxito desde Gloomy Sunday, afirma que él había elegido un día domingo para encontrarse con la muerte tras saltar por la ventana de su apartamento…
Cuando Rezső Seress se suicidó la fama de Gloomy Sunday se había debilitado bastante; pero la muerte de su creador, relanzó e inmortalizó la fama de su obra.
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Una leyenda inmortal
Ciertos investigadores han sugerido que los suicidios asociados a Gloomy Sunday no tenían nada que ver con un poder enigmático o paranormal sino con situaciones sociales, económicas y culturales.
En Estados Unidos, donde la mayoría de los suicidios ocurrieron durante los años treinta, se ha sugerido que en realidad la causa de fondo era la depresión emocional que la gran crisis económica de aquel entonces generaba en muchos individuos. Y es que, como ya han demostrado las estadísticas y las investigaciones sociológicas, en épocas de crisis económicas el índice de suicidios aumenta considerablemente. De ese modo, Gloomy Sunday habría sido únicamente un factor mas, un elemento intencionalmente buscado o encontrado por casualidad por individuos deprimidos a los que la canción habría afectado aumentando esa depresión y hundiéndolos o dándoles el valor de suicidarse.
En Hungría habría ocurrido lo mismo, ya que en la época de los suicidios, estaba sufriendo los vestigios de la revolución comunista que llegó después de la Primera Guerra Mundial. Sin embargo en el caso de Hungría existía, y aún existe, una tendencia hacia el suicidio culturalmente acentuada. El psiquiatra Dr Bela Buda afirmó lo siguiente: “En el inconsciente social es un patrón positivo para la resolución de problemas, es una fórmula que es actualizada en tiempos de crisis porque todos han tenido experiencias con otras personas que han cometido suicidio y que no han sido juzgadas como fracasadas sino como gente valiente capaz de reivindicar su autoestima y dignidad a través de este acto heroico y desesperado”
Todo lo anterior esclarece un poco las causas de fondo de los hechos de la leyenda, pero nunca será suficiente para explicar casos como el del niño italiano que tras oír la canción dio todo su dinero a un mendigo y se suicidó, o  el de las dos personas que súbitamente se dispararon tras escuchar agitanos tocando la canción en la calle. Además, quedan flotando en el aire unas preguntas que rigen para muchos de los otros casos en los cuales ha habido en el suicida una crisis de depresión asociada a problemas sentimentales y/o económicos: ¿se habrían suicidado tarde o temprano sin oír Gloomy Sunday?, ¿habrían podido otras canciones moverlos al suicidio? Y ya a nivel general: ¿por qué fue específicamente Gloomy Sunday y no otra canción triste (habiendo tantas) la que apareció ligada a los suicidios iniciales de Hungría?
Tal vez Gloomy Sunday es solo un caso similar a Las desventuras del joven Werther (novela alemana que inspiró varios suicidios) pero en el ámbito de la música, o tal vez es una canción cuyo poder deprimente tiene realmente algo o mucho de misterio. Sea cuál sea la respuesta, aquí le dejamos al lector la versión subtitulada de Billie Holiday (aunque una aún más triste es la de  Sarah McLachlan). Les recomiendo que no la escuchen si están especialmente deprimidos o tienen problemas sentimentales, no vaya a ser que se sumen a la larga lista de suicidios que se le atribuyen a la canción:

sábado, 1 de junio de 2013

La Maldicion Del Exorcista

 

No cabe duda de que la película El exorcista puso de actualidad en el mundo entero el tema del satanismo, las posesiones diabólicas y los exorcismos, porque si bien anteriormente ya se daba el fenómeno y se utilizaba el viejo rito del exorcismo, nunca hasta entonces se habló tanto de ello. En efecto, hemos de reconocer que gracias a la publicación de la novela y a la realización del filme, William Peter Blatty ha conseguido que las personas se interesen por este tipo de extraños fenómenos, y que la ciencia se fije un poco más en ellos, los investigue y los analice. Tras la publicación de la novela El exorcista, ante la insistente demanda por parte del público de más detalles y pormenores sobre el tema, se escribió el guión de la película del mismo nombrey se estrenó en 1973.

A continuación transcribimos los puntos más importantes relativos a cómo y por qué William Peter Blatty se interesó e investigó sobre este oscuro y misterioso tema de las posesiones. Corría el año 1949 cuando William Peter Blatty, estudiante en la Universidad de Georgetown, en Washington, DC, leyó el siguiente relato en el numero del 20 de agosto de The Washington Post: “Ha sido quizás una de las más notables experiencias de su clase en la reciente historia de la religión. Un muchacho de catorce años, de Mount Rainier, fue liberado de la posesión diabólica por un sacerdote católico, según información recibida ayer. Se dijo que, sólo después de 20 o 30 sesiones del antiguo rito del exorcismo, aquí y en Saint Louis, fue, por fin expulsado del muchacho el demonio. Salvo en las 3 últimas sesiones, el muchacho caía en un violento delirio de gritos, maldíciones y frases pronunciadas en latín (lengua que nunca había estudiado), cada vez que el sacerdote llegaba a los puntos culminantes del ritual de 27 páginas en que ordenaba al demonio que saliese del muchacho. Absolutamente entregado a su tarea, el sacerdote permaneció dos meses con el chico, durante los cuales presenció manifestaciones tales como la de la cama cruzando la estancia mientras dormía el muchacho. Un pastor protestante de Washington informó con anterioridad que había presenciado personalmente manifestaciones similares, como una vez en que el jergón donde dormía el chico se deslizó despacio sobre el suelo, hasta que el muchacho se dio de cabeza contra una cama, despertándose. En otra ocasión, referida por el pastor protestante, un pesado sillón en que estaba sentado el muchacho, con las rodillas encogidas debajo del mentón, se inclinó lentamente a un lado y se volcó, arrojando al chico al suelo. El último exorcismo, durante el cual el diablo fue expulsado del muchacho, se celebró, según se informa, en el mes de mayo, y desde entonces, no se han producido nuevas manifestaciones.
El exorcistaEl ritual del exorcismo, en su forma actual, se remonta a 1.500 años de antiguedad, y desde entonces hasta Jesucristo. Pero antes de apelar a él se habían agotado todos los medios, médicos y psiquiátricos para curar al chico, en. presencia del cual se producían, según se informó también, manifestaciones tales como las de una fruta saltando de encima de la nevera de su casa y estrellándose contra la pared. El muchacho fue llevado al hospital de la Universidad de Georgetown, donde se estudió a fondo su dolencia, y al de la Universidad de Saint Louis. Ambas instituciones pertenecen a los jesuitas. Por último, los dos hospitales católicos informaron que se veían incapaces de curar al chico por medios naturales. Sólo entonces se recurrió a la cura espiritual. El rito del exorcismo fue iniciado por un sacerdote jesuita. Los detalles del exorcismo del muchacho fueron descritos, en el mismo The Washington Post, por otro sacerdote jesuita, no por el propio exorcista.
El ritual empezó en Saint Louis, continuó en Washington y terminó en Saint Louis. Durante 2 meses, el jesuita permaneció con el muchacho, acompañándolo en el tren a la ida y a la vuelta, durmiendo en la misma casa y, a veces, en la misma habitación que él. Presenció muchas manifestaciones iguales a las referidas este mes por el pastor protestante en una reunión, el cual estuvo aquí para estudiar el caso y, según se cuenta, dijo que era el fenómeno más imponente de Poltergeist que había visto en todos sus años de famosas investigaciones en este campo.
El chico no se curó en seguida con el ritual del exorcismo. La práctica de éste requiere unos tres cuartos de hora. Durante este tiempo, el muchacho sufría terribles arrebatos, blasfemaba, chillaba y pronunciaba las asombrosas frases en latín. Pero, en definitiva, durante la última celebración del rito, el muchacho permaneció tranquilo. Y se ha dicho que desde entonces han cesado todas las manifestaciones de la dolencia, como el extraño desplazamiento de la cama en la habitación y una vez en que la familia del chico vio que un cuadro salía proyectado de la pared en presencia de aquél. A principios de este año fue cuando unos miembros de la familia del muchacho visitaron a su pastor y le contaron los extraños sucesos que ocurrían en su casa de Mount Rainier desde el 18 de enero de 1949.
El ministro visitó la casa del chico y presenció algunas de las manifestaciones. Pero aunque a primera vista parecían inexplicables, como las raspaduras en la pared en presencia del chico, había siempre la posibilidad –dijo– de que el propio muchacho produjese de algún modo los ruidos. Siempre impulsado por su escepticismo, el pastor llevó al chico a pasar una noche, la del 17 de febrero, a su propia casa. Y allí, ante sus propios ojos, se produjeron las dos manifestaciones que, a su entender, estaban más allá de cualquier explicación natural. En una de éstas, el jergón del chico se deslizó por el suelo, teniendo él las manos destapadas y rígido el cuerpo. En la otra, el pesado sillón en el que estaba el muchacho sentado inmóvil, se inclinó y cayó, ante los asombrados ojos del pastor. Éste trató de hacer caer el sillón, estando sentado en él, pero no lo consiguió. El caso produjo reacciones tales como la de unos vecinos de la familia del muchacho, que rociaron con agua bendita los alrededores de la casa. Según se dijo, el escepticismo de algunos vecinos de Mount Rainier se desvaneció de pronto cuando, después de haberse burlado del asunto, invitaron al chico y a su madre a pasar una noche en sus propias casas «no encantadas» y vieron, asombrados, cómo se producían algunas manifestaciones ante sus propios ojos, tales como las violentas y, al parecer, involuntarias sacudidas de la cama del muchacho.
El artículo que acabamos de reproducir impresionó y movilizó a W.P.Blatty, porque si había demonios, también, lógicamente, tenía que haber un Dios y vida eterna. Pasaron los años, William Peter Blatty se convirtió en escritor, y, según confiesa él mismo, pensó muchísimas veces en este caso de posesión, que había alimentado su imaginación a partir de 1949. Era un tema digno de una gran novela, por lo cual fue a la redacción del periódico, se interesó por el caso, pero no consiguió información alguna.
Blatty creía en la realidad de las posesiones demoníacas, e incluso en su juventud creyó tener vocación sacerdotal y concibió la idea de hacerse jesuita, para lo cual estudió y se graduó en la Universidad Católica de Georgetown, regida por los jesuitas. Pero, al fin, comprobó que no tenía vocación. El escribir una novela sobre posesiones demoníacas y exorcismo fue para él como la compensación a una vocación frustrada.
En 1963 concibió la idea de escribir el gran libro sobre las posesiones diabólicas como tema básico, idea que fue cristalizando en su mente a medida que iba investigando y estudiando el tema de las posesiones y exorcismos. Se lo tomó muy en serio, a juzgar por sus declaraciones: “Durante más de veinte años he leído todos los libros publicados en inglés acerca de estos temas, y me considero el mayor especialista en esta materia en los Estados Unidos y tal vez en el mundo. No soy yo el único que opina así, pues también lo creen los jesuitas que me conocen.”
Blatty estudió toda la literatura existente sobre las posesiones diabólicas, remontándose incluso a las fuentes de información de los tiempos del antiguo Egipto. De sus estudios sacó la conclusión de que el 90% de los casos podían verosímilmente atribuirse a ftaude o ilusión, o a ambas cosas a la vez, o bien a interpretaciones erróneas de síntomas de psicosis, en particular de esquizofrenia paranoica o de ciertas neurosis, especialmente histeria y neurastena. También aclaró que el 80% de los supuestos posesos eran mujeres. Este porcentaje tan desproporcionado sugería, como opuesta a la posesión, una vulgar afección llamada antaño “furor uterino.”
El exorcistaSus descubrimientos explicaban el porqué de la obscenidad del lenguaje y el comportamiento erótico-sexual que se manifiestan invariablemente y sin excepción en todos los casos de presunta posesión diabólica. Es evidente el Síndrome de Tourette, Inhabitual perturbación neurológica sólo recientemente aislada y etiquetada, que se caracteriza en especial por una súbita y aparentemente inmotivada e imprevisible aparición de un impulso generalmente irresistible, a pronunciar una interminable serie de obscenidades, de repugnante grosería. Descubrió una sintomatología común en casos de posesión separados por el tiempo y el espacio así como de edad y sexo, pues mientras en unos casos eran mujeres jóvenes, en otros eran viejos. Todas estas investigaciones llevaron a Blatty a una conclusión: en algunos casos, muy especiales, se daba realmente la posesión demoníaca.
Tan profunda y exhaustiva fue la investigación de Blatty, que un famoso psicólogo, el doctor Alan Cohern, reconoció que algunos pacientes habían estado “demoníacamente obsesos,” o sea, que hablan llegado a una fase o nivel de posesión diabólica. Este doctor se refirió a los casos de dos niños, de diez y once años, respectivamente, que estaban y cuya manifestación era “una voz o ente interior” que les mandaba, ordenaba y dirigía. Los niños acabaron por matar crucificado a otro niño, de tres años de edad, en San Francisco, simplemente porque “su otro yo se lo había ordenado.” También se supo que el doctor Wilson van Deusen –psicólogo jefe del State Mental Hospital del norte de California– creía que muchos pacientes del pabellón de enajenados mentales de aquella institución estaban poseídos a tal extremo que él mismo llegó, en ocasiones, a practicar un exorcismo terapéutico. En cuanto al psiquiatra Morton Prince, en una ocasión curó a una paciente con un exorcismo oficial.
El investigador buscó a los testigos oculares de los casos de posesión, como el famoso psicólogo William Jarnes, que en Watseka, Illinois, trató a una muchacha posesa con cambio integral y radical de personalidad, la cual se creía una tal Mary Roff, que tenía dieciséis años cuando murió, unos años antes, en un manicomio. Incluso llegó a descubrir un caso que trató el prestigioso psicólogo y psiquiatra Carl Jung: era el caso de una niña de quince años que se vio poseída por tres personalidades diferentes durante más de un año, con una amplia producción de fenómenos paranormales, controlados y analizados por el propio Carl Jung y, por tanto, sin posibilidad de fraude. Entre la lista de personalidades de la ciencia que acabaron por declarar y reconocer la existencia de la posesión podemos citar al psiquiatra de Milwaukee, el doctor Alan Reed, quien dijo “que no descartaba la posesión como explicación de algunas formas extremas de trastornos psíquicos.” El doctor Walter Brown, psiquiatra del Mount Sinai Hospital, de Nueva York, dijo que “todo psicoanálisis y la psicoterapia son formas de exorcismos.”
Gracias a los jesuitas, supo que el 23 de abril de 1961, el padre Joseph de Tonquedec, el viejo exorcista oficial de París y uno de los más prestigiosos exorcistas modernos, declaró que, con toda certeza, había presenciado e intervenido en un caso auténtico de posesión diabólica y, probablemente, en otros dos casos más. Blatty visitó a numerosos jesuitas amigos con la esperanza de que le presentaran a alguien que hubiese efectuado un exorcismo, tal vez a un sacerdote procedente de alguna misión extranjera, pues sabido es que los casos de posesión son frecuentes en África y Asia. Sus investigaciones lo llevaron ante el padre jesuita Thomas Bermingham, profesor en Brooklyn y en St. Andrews on Hudson, el cual había sido también profesor del propio Blatty en sus tiempos de noviciado. El padre Bermingham estaba muy cambiado: tenía cuarenta años y todo el pelo blanco, y se decía que había sido a causa de un exorcismo. No hablaba, rondaba solitariamente por los largos paseos entre los árboles y tenía una mirada apagada e inexpresiva.
Este padre fue precisamente el que habló a Blatty de un jesuita amigo suyo que había llevado a cabo un exorcismo, pero que no recordaba el nombre. Se refería al caso de posesión que el propio Blatty leyera el 20 de agosto de 1949 en The Washington Post. Rápidamente se dirigió a la redacción del diario, pero no encontró al periodista que había escrito el artículo, y nada sabían allí sobre los nombres del muchacho poseso ni del exorcista que llevó a cabo el rito. Entonces Blatty se fue a visitar a otro jesuita, también amigo suyo, que vivía en Los Ángeles, el cual pudo facilitarle el nombre y la dirección del tan buscado exorcista.
William Peter Blatty escribió al exorcista, y éste le contestó con otra carta, que reprodujo al final de la obra De la novela al guión. Como es natural, y para proteger el anonimato de los verdaderos protagonistas del hecho, en esta carta se omiten los nombres propios. La lectura de esta carta electrizó a Blatty, porque al fin había dado con el caso que durante tantos años había buscado. Volvió a escribir nuevamente al exorcista para que le dejara por lo menos hojear su Diario, con la promesa formal de no publicarlo, y de nuevo el viejo exorcista se excusó aunque asegurándole que se trataba de una posesión auténtica, en la que se habían producido fenómenos paranormales.
Ante, la imposibilidad de conseguir la información deseada, Blatty tocó otros resortes entre sus amigos los jesuitas, y en 1952, un sacerdote pidió ver el Diario del exorcista en el archivo secreto de la archidiócesis de Washington, y al entregárselo le contestaron: “Su Eminencia el cardenal me ha encargado que le informe que no desea que el caso de posesión del muchacho de Mount Rainier sea discutido públicamente. Los padres del muchacho hicieron petición formal a este respecto. Y nosotros hemos tratado de librarlos, a ellos y al muchacho, de toda publicidad enojosa.”
El exorcistaEste Diario del exorcista estaba bien guardado, pues había sido confiado a otras dos personas que estaban en contacto con el chico, para vigilar el curso de su recuperación, y a los archivos secretos de nada menos que dos archidiócesis, pero de algún modo, el original o una copia del mismo fue a parar al archivo de un hospital, en donde estuvo el poseso recluido durante algún tiempo y donde se realizó parte del exorcismo. El tan buscado Diario del exorcista del caso de Mount Rainier fue a parar a manos de William Peter Blatty, quien, por fin, pudo leerlo y descubrir lá identidad del muchacho poseso y su dirección, así como el desarrollo y pormenores de todo el caso de posesión y el correspondiente exorcismo, incluyendo la producción de una amplia gama de fenomenología paranormal en presencia de varios testigos oculares. Una vez leído el Diario, Blatty declaró que era exacto el artículo que en su día publicara The Washington Post, y sobre el reciente y auténtico caso de posesión montó su famosa novela El exorcista. La única persona en el mundo que sabe y ha publicado lo que ocurrió en realidad en el caso de posesión diabólica de Mount Rainier es William Peter Blatty, así como también es el único que sabe cuánto hay de cierto en su novela y película respecto a este famoso caso.
La figura del exorcista fue creada tomando modelo al filósofo-paleontólogo jesuita Teilhard de Chardin, incluso con sus flaquezas, confesadas por él. mismo, que trabajó como arqueólogo en las ruinas de Nínive. Para calmar la inquietud del verdadero exorcista, cambió la figura del muchacho poseso por una niña, así como los lugares concretos y personajes. El argumento de la novela y del filme nos presenta a una niña posesa, una madre atea y un sacerdote de poca fe, que es llamado para el exorcismo. La madre busca ayuda psiquiátrica, y como la ciencia no encuentra una explicación lógica y, además, la niña comete un asesinato, empujada por un ser interior que la domina, la madre recurre a la Iglesia católica para que la exorcicen, al objeto de tener un poderoso argumento psicológico y emocional para librar a la niña de la cárcel; pero resulta que la niña, realmente posesa, origina una serie de fenómenos paranormales, por lo que, al final, son designados un exorcista y un ayudante, y los dos llevan a cabo el rito que determina la muerte de ambos en horribles circunstancias. Este es, a grandes rasgos, el argumento de El exorcista.
Según manifestaciones de Blatty, en el caso de posesión de 1949 no hubo asesinatos ni muertes, si bien los dos sacerdotes que intervinieron sufrieron graves lesiones, y uno de ellos, durante varias semanas, tuvo que levantar el cáliz con una sola mano al decir misa. También era cierto que el muchacho poseso era, capaz de recitar como un loro varias palabras, e incluso frases en latín, y que siempre sufría furiosos ataques cuando el exorcista decia palabras con las que empieza el primero de los severos conjuros del ritual católico del exorcismo, pero este fenómeno puede atribuirse a la agudizada acción intelectual inconsciente, a veces cincuenta veces superior a la normal y que, como dijo Jung, es una posible concomitancia de ciertas formas de histerismo. La furia era provocada por el tono súbitamente fuerte y autoritario que la Iglesia católica recomienda que se utilice en sus Instrucciones a los exorcistas, para hacer los conjuros.
El exorcista exigía frecuentemente a la “inteligencia extraña” que dominaba el cuerpo y mente del muchacho, una respuesta en latín a ciertas preguntas ordenadas por el ritual, como, por ejemplo: “¿Cómo te llamas? ¿Cuándo te marcharás?,” etcétera, y, en cierta ocasión, el “ente demoníaco,” protestó diciendo: “Yo hablo la lengua de las personas.” Curiosamente, una declaración idéntica a ésta se produjo en dos casos más de auténtica posesión, y fue explicada por los propios “entes poseedores” como debido a la falta, en el cuerpo de sus anfitriones, de las formaciones musculares, en el aparato físico de la fonación, que se desarrollan con el empleo del lenguaje, y en estos dos casos a los que me estoy refiriendo, el poseso podía hablar indistintamente en inglés, francés, alemán y latín, que son precisamente los idiomas que conocen y hablan correctamente los jesuitas recién salidos de su Instituto.
Entre los fenómenos paranormales que se produjeron en el caso de Mount Rainier tenemos la levitación de una mesilla de noche que se encontraba junto a la cama del poseso en el hospital. Esta levitación pudo ser bien observada por el profesor de Física de la Universidad de Washington. También aparecían repetidamente marcas, sefíales, letras y palabras, que surgían de una manera espontánea y sin causa aparente, en distintas partes de la piel del poseso. Muchas veces eran palabras claramente diseñadas en simples caracteres rojos, por lo general, de poco más de 51 milímetros de altura; en otras ocasiones eran símbolos, y, a veces, representaciones pictóricas. Una de las palabras más significativas que aparecieron era spite, que en castellano significa odio. Uno de los símbolos era una flecha, que apuntaba directamente a los órganos sexuales masculinos del poseso. Y entre los dibujos, clarísimos, apareció una imagen de una cara satánica. De entre toda esta variedad de marcas, las que aparecían más frecuentemente y que alarmaban a los que cuidaban al poseso, eran unas largas rayas, que emergían con fuerza y acababan por romper la piel del muchacho, con la correspondiente salida de sangre, dando la extraña sensación de que el chico había sido arañado con unas místeríosas púas de una pequeña horca invisible, o quizá por una garra satánica.
Estas señales, que aparecían en el cuerpo del muchacho, pudieron ser observadas repetidamente y con gran claridad, porque el muchacho sólo llevaba puestos unos calzoncillos, y el resto del cuerpo, desnudo. No había tampoco cubrecamas, las manos permanecían a la vista de todo el mundo y él estaba aislado, por lo cual nada ni nadie podía hacer aquellas marcas. En cierta ocasión apareció una de las marcas en la cara interna de un muslo, y desde aquí se extendió hasta el tobillo. El muchacho sangró entonces abundantemente. El fenómeno se produjo a tan sólo unos centímetros de distancia del exorcista, sus ayudantes y demás científicos que le observaban. La duración de estas señales variaba, permaneciendo grabadas sobre su piel, en una ocasión, durante más de cuatro horas, la palabra spite.
Tanto en la novela como en la película, Blatty cambió la levitación de la mesilla de noche del hospital por la levitación de la propia cama de la posesa. Otros fenómenos paranormales tomados del caso real fueron las raspaduras en la pared, los ruidos misteriosos en la habitación, es decir, los clásicos Poltergeist, las manifestaciones menores de la telecinesia, tales como un cajón que salía de su armario y caía al suelo; las levitaciones y vuelos de varios objetos y muebles por la habitación; las misteriosas marcas que aparecían impresas en la propia carne del poseso; la transformación de la voz en cavernosa y gutural, con inflexiones satánicas; extrañas habilidades psíquicas del poseso, hiperdinarnismo o superfuerza paranormal; las metamorfosis y rugido propios de una bestia salvaje; los increíbles salivazos que, con potencia e inaudita puntería, dirigía a los exorcistas, incluso con los ojos vendados; los fenómenos de tipo de percepción extrasensorial, clarividencia, precognición, etc.
Blatty tomó de otros casos de posesión el fenómeno de la transformación de la cara, de la horrible lengua pastosa y alargada, característicos de cierto tipo de trastornos histéricos, el terrible frío en la habitación, las sacudidas en la misma, el agrietamiento del techo, etc., así como unos cuantos fenómenos más de tipo paranormal, de menor importancia y algo ambiguos. El fenómeno de la vuelta de la cabeza sobre el cuello fue extremadamente acentuado en la película, en que giró 180 grados. No ocurrió en el caso de Mount Rainier, pero sí en otros casos de posesión e histerismo. En efecto, se han observado casos en los que el poseso fue capaz de realizar las más increíbles contorsiones, llegando al extremo de doblarse hacia atrás, hacerse una auténtica bola y tocar los pies con la cabeza; y todo ello sin lanzar ningún grito de dolor, como si fuera 1a cosa más normal del mundo.
En la película, la posesa reacciona como los endemoniados. También son auténticos las descripciones de los ritos de la misa negra y los demás aspectos del libro relacionados con el satanismo y la posesión diabólica. Incluso hay en la obra una prueba de la existencia del poder del Mal y la intervención del mismo en los actos humanos, de una inteligencia maligna inconcebible; la escena de la masturbación de la chica con un crucifijo es una acción que tanto en la obra literaria como en la vida real, hace que una persona atea busque una interpretación religiosa del acto.
El exorcistaBlatty cree en la posesión demoníaca, y respecto a ello ha declarado personalmente que un 97 ó 98% de los casos llamados fácilmente de posesión, no son más que trastornos psíquicos, para los cuales la ciencia tiene una explicación satisfactoria. Sin embargo, queda un 2 o 3% que son casos reales de posesión diabólica. Opina que se ha adelantado muy poco en el estudio de estos fenómenos: “Psiquiátricamente no se sabe hoy más de lo que se sabía en 1921 sobre el fenómeno de las posesiones demoníacas, su naturaleza y las causas por las que se producen.” Estos fenómenos son tributarios no sólo de la psiquiatría, sino también de la psicología y, muy principalmente, de la parapsicología, puesto que en ellos se producen precisamente fenómenos paranormales.

LA MALDICIÓN DE EL EXORCISTA

Aunque pueda parecer increíble, una aparente maldición se cierne sobre las personas que en algún momento y de alguna forma han tenido algo que ver con el tema de El exorcista. El propio Blatty ha confesado que ya cuando escribía los últimos capítulos de la novela vivió una interminable serie de extrañas y misteriosas experiencias que le hicieron dudar de su integridad mental. En gran parte atribuye a autosugestión lo ocurrido, si bien reconoce que le han pasado ciertas cosas para las cuales no encuentra una explicación racional y cree que son verdaderas manifestaciones de “entes desconocidos.”
También al equipo que filmaba El exorcista le currieron unos sucesos extraños que, por una serie de motivos comerciales, no les han permitido hacer públicos. Por ejemplo, la noche en que se inició el rodaje de la pelícuua, inexplicablemente empezaron a arder los estudios cinematográficos de la Warner en Hollywood. Quizá fue una coincidencia, lo mismo que el hecho de que Jack MeGowran, actor que interpretaba un importante personaje en la película y que murió, al fin, en ella, acabó muriendo en realidad poco después de haber finalizado el rodaje de la película. Otra “coincidencia”: el jesuita Tom Bermingham, consejero técnico de la película, tuvo que ser hospitalizado urgentemente, ya que le apareció un tumor en su brazo y hubo que extirpárselo.
La joven Linda Blair que estaba encinta, fue violentamente derribada por su caballo favorito. Además de correr gran riesgo físico, perdió el hijo, lo cual le causó el consiguiente trauma, que dejó ciertas secuelas en su equilibrio psicofísico. Por otra parte, en la versión teatral de la obra estrenada en el “Teatro Comedy” del West End, en Londres, el papel de posesa lo interpretaba la bella actriz Mary Ure, la cual murio la misma noche del estreno, después de la representación, en misteriosas circunstancias, no aclaradas todavía. La actriz representaba el papel de una posesa en la que había penetrado el espíritu de un muerto. Durante la representación se tiraba al suelo, se desvanecía unos segundos, volvía en sí ya posesa; tanto por su voz como por sus gestos, se veía que dentro de ella se hallaba otro espíritu que gritaba, aullaba, se transformaba en una bestia salvaje. La noche del estreno, los espectadores del “Teatro Comedy” se estremecieron al oírla hablar con aquella voz tan diabólicamente maligna, de ultratumba. Según dijeron los críticos, “jamás había salido antes de su garganta un tono de voz semejante,” opinión en la que coincidieron sus mismos compañeros, quienes la felicitaron por haber “vivido” tan extraordinariamente su papel de posesa demoníaca. A la mañana siguiente, a eso de las once y media, fueron a buscarla a su apartamento y la encontraron muerta. Estaba tendida en la cama, con síntomas de haber vomitado. Su rostro había perdido toda su belleza y mostraba una horrible mueca. Llamado el médico, la examinó y certificó que había muerto por asfixia a causa de los vómitos, que le sobrevendrían cuando dormía. Sea como fuere, los forenses no han dicho por ahora su última palabra. Su muerte es un enigma, y sabemos extraoficialmente que se encuentran ante uno de los casos más difíciles de determinación del origen de la muerte.
Sea como fuere, lo cierto es que Mary Ure se retiró a su casa á las tres y media de la madrugada, y ya nadie más la volvió a ver con vida. Según parece, la muerte le sobrevino tras un violento ataque de “extraños vómitos”, cuyos restos fueron encontrados junto a ella, y todavía no hay una explicación oficial y plausible que aclare tan misteriosa muerte. ¿Quizás estaba realmente posesa?