1. En los años 70, era muy común decorar las casas con cuadros de niños que lloran. El pintor de estos cuadros era un personaje misterioso llamado Bruno Amadio. Por un lado se dice que era italiano, ya que había firmado en sus cuadros como Giovanni Brangolin. La historia cuenta, que Amadio le vendió su alma al diablo para que sus pinturas tuvieran aceptación social. Bruno Amadio, había pintado a estos niños de un orfanato que a los pocos días de incendió cobrándose las vidas de estos diez pequeños. Muchos testimonios afirman que las casas donde estos cuadros han llegado han sido víctimas de tragedias, especialmente incendios, siendo estos cuadros rescatados intactos. Un forense estadounidense que analizó estos cuadros llegó a la conclusión que estas pinturas habían sido los retratos de los cadáveres de estos niños, lo que nos lleva a concluir que los niños habían muerto antes del incendio.