Una
tarde de otoño, hace muchos años, una joven mujer decide salir a pasear
por el Parque Rivera. A pesar de un viento frío y cortante que hacía
gemir a los árboles y sumía al parque en la más absoluta soledad, la
chica decide salir y llevar consigo a su bebé, que había tenido en
condición de soltera.Estando en vísperas de su boda la joven se aventura
en el parque, por entonces más agreste que ahora y mostrando los
resultados de recientes lluvias. Se la ve bordear el lago junto a su
niño, mientras el viento arrecia con fuerza, desapareciendo de la vista.
La futura novia, sin embargo, no regresará por ese sendero.Al día
siguiente encuentran su cuerpo inerte en el lago del parque, sin rastros
del paradero del pequeño. Cuenta la historia que desde entonces, en las
noches brumosas y tristes del otoño, puede verse a una joven vestida de
novia en los alrededores del lago. Camina sola y llora
desconsoladamente, mientras clama por un bebé que perdió hace mucho
tiempo.
Versión 2
Hace
mucho tiempo, en los inicios del mismo Parque Rivera, vivía una pareja
en una casa contigua al lugar. Un miércoles 9, mientras marido y mujer
se hallaban fuera, unos ladrones irrumpen en la casa. El esposo llega
antes que terminen su faena y los sorprende in fraganti: desesperados,
los delincuentes le quitan la vida con un cuchillo. Cuando intentan
esconder el cuerpo sienten los ruidos provocados por su mujer, que
vestida de blanco llega a la casa.Se esconden detrás de una puerta y
observan cómo la joven, aterrada, descubre el cuerpo de su marido.
Mientras la mujer llora desconsoladamente sobre él, los ladrones,
decididos a todo, llegan por detrás y la ajustician de igual manera.
Para ocultar las huellas los delincuentes arrojan los dos cuerpos en la
laguna del parque.Desde entonces, los vecinos de la zona comentan que
todos los 9 de cada mes se oyen extraños llantos y quejidos que
provienen de la laguna, en el lugar donde los cuerpos de los
infortunados amantes fueron arrojados.


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